FILÓSOFO BUDISTA EXPLICA CÓMO EL APEGO CAUSA TODO EL SUFRIMIENTO


DHARMAKIRTI, UNO DE LOS GRANDES FILÓSOFOS BUDISTAS, EXPLICA CÓMO TODO EL APEGO NACE DE LA IDENTIFICACIÓN A UN SÍ MISMO INDEPENDIENTE

Probablemente, la idea más importante que tuvo el Buda, fue la idea del anatman, la negación del sí mismo absoluto o sí mismo independiente (atman en sánscrito; self en inglés). Citando algunos pasajes de los sutras del Canon Pali, algunos académicos han debatido si en realidad el Buda creía firmemente en esta doctrina o sólo fue un recurso soteriológico. La tradición budista, sin embargo, nunca lo ha dudado y ha generado una serie de importantes pruebas lógicas, basadas en el argumento mereológico o el reduccionismo al absurdo del todo y las partes, en las que se muestra no sólo que el yo es una ficción, sino que la materia misma no puede sostenerse como algo sustancial e independiente de la mente (véanse los grandes ejemplos de Nagarjuna y Vasubandhu). A la vez, la tradición reconoce que las enseñanzas del Buda están siempre supeditadas al objetivo soteriológico, son solamente una balsa que se utiliza para cruzar hacia la otra orilla y luego se abandona. La fijación dogmática es como llevar una balsa en los hombros.

La importancia de esta idea tiene que ver con que el Buda identificó al apego como la causa del sufrimiento. Y, por supuesto, no puede haber apego sin un yo. De hecho, la tradición budista entenderá que el yo no es más que la fijación conceptual que surge en el momento en el que se produce apego, en el que la mente —lo que es cognitividad pura, no conceptual— se adhiere a su objeto con avidez o aversión. Lo que se plantea es ciertamente contraintuitivo si nos basamos en nuestra experiencia cotidiana; pero no del todo impensable si consideramos algunos de los descubrimientos de la neurociencia moderna o algunas de las conclusiones a las que llegaron filósofos como Hume, Nietzsche o Wittgenstein o incluso físicos como Heisenberg, Bohr y Schrödinger. De cierta manera el budismo es una especie de microfísica de la conciencia, término que Roberto Calasso ya ha usado para los descubrimientos de las Upanishad.

Dharmakirti, seguramente uno de los tres filósofos más importantes del budismo indio, junto con Nagarjuna y Vasubandhu, explica este proceso:

Aquel que ve un sí mismo tiene un constante amor a este sí mismo. Debido a este amor desea deleitar [a su sí mismo] y esta sed le oculta los defectos de las cosas que desea. Viendo solamente cualidades en estas cosas, las desea pensando que se convertirán en suyas, y se apropia de los medios que conducen a ellas. Así pues, permanece en el samsara tanto tiempo como se aferra a ese sí mismo. Estos textos exhiben la tradicional cadena que vincula la ignorancia, el deseo, la apropiación y la re-existencia, pero no nos informan sobre el surgimiento de las pasiones y las aflicciones [o impurezas].

Pero Dharmarkirti llena ese vacío:

El nacimiento de toda clase de fallas morales se debe a la falsa creencia en un sí mismo [esto es, el apego a lo propio] y a la ignorancia [que en sí misma es la visión de un sí mismo sustancial]; en relación al objeto [al que uno se apega como si fuera un sí mismo] nace el amor por lo propio [al propio sí mismo y a lo que se le adhiere] y de esto último nacen las aflicciones. De hecho, quien, no aferrándose, ve que no existe ni sí mismo ni mío, no ama nada y, al estar desapegado, tampoco odia nada, pues no hay aversión hacia aquello que no afecta al sí mismo o a lo propio ni tampoco hacia aquello que lo obstruye. Así pues la perspectiva falsa del sí mismo, que nace del hábito, de la repetición de la previa perspectiva errónea, genera la falsa perspectiva del propio [del sí mismo]. Esto produce amor por el sí mismo y las cosas propias, y este amor luego genera pasiones negativas como la aversión. Así que todas las faltas morales nacen de la falsa creencia en el sí mismo y esta falsa creencia es lo que se llama ignorancia.

La ignorancia, en el sistema budista de la originación dependiente, es la causa de todo el proceso cíclico de muerte y renacimiento, marcado por la impernanencia, la insatisfacción y el sufrimiento que es el samsara. Dharmakirti explica que todo esto tiene como causa el apego a un sí mismo, a un yo que personal y consensualmente se alucina como una realidad sólida, estable e independiente. Este es el origen de todo el sufrimiento.

Citas tomadas de Foundations of Dharmakirti Philosophy, de John D. Dunne

Fuente: pijamasurf.com

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