EL MAESTRO ZEN DOGEN SOBRE HACER EL CUERPO COMO EL UNIVERSO




PENSAMIENTOS BUDISTAS SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EL COSMOS Y EL SER HUMANO

En las tradiciones orientales la montaña es símbolo del mérito espiritual, y así, el hombre que ha reconocido su naturaleza verdadera es como la montaña solitaria que se alza hacia el cielo.

Como el mítico monte Meru (o Sumeru) en el que revuelven los diferentes mundos, en el cuerpo humano yace en su totalidad el universo. Esto es así puesto que el cuerpo es sólo una expresión momentánea de la vacuidad que contiene en potencia todos los fenómenos que se manifiestan. Siendo vacuidad, todas las formas existen en él.

A colación, un pasaje del maestro zen Eihei Dogen, nacido en Kioto en 1200, responsable de revivificar esta corriente del budismo mahayana en Japón:

Ahora bien, las montañas, los ríos, la tierra, el Sol, la Luna y las estrellas son mente. ¿En este justo momento qué es lo que aparece directamente frente a tus ojos? Cuando decimos "montañas, ríos, y tierra" no sólo nos referimos a las montañas, ríos y tierra en los que estás parado. Hay varios tipos de montañas, como el Gran Sumeru y el Pequeño Sumeru, algunas montañas se extienden de manera más ancha, otras son más empinadas. Miles de millones de mundos y tierras innumerables pueden hallarse en una montaña. Hay las montañas suspendidas en forma y hay las montañas suspendidas en vacuidad.

Es parte de la naturaleza de la mente pura que en todas partes ve la esencia de Buda: "Montañas y aguas son en este preciso momento la actualización del antiguo sendero de los budas. Cada uno residiendo en su expresión fenoménica, alcanza la completud".

El mundo entero con sus diez direcciones no es más que el verdadero cuerpo humano... Porque no está en el reino de lo mensurable, el verdadero cuerpo humano no es ni angosto ni ancho. La totalidad del mundo de las diez direcciones es los ochenta y cuatro mil* skandhas [agregados ] que explican el dharma, los ochenta y cuatro mil samadhis y los ocho mil dharanis [versos mágicos]. Debido a que los ochenta y cuatro mil skandhasque explican el dharma están haciendo girar la rueda del dharma, el momento en el que la rueda del dharma gira, el verdadero cuerpo humano cubre todo el universo y se extiende a lo largo del tiempo.

[...] El verdadero cuerpo humano es los huesos y la médula del reino más allá de la conciencia y la inconsciencia.

*Ochenta y cuatro mil, en el budismo, es usado para expresar una cantidad enorme o innumerable.

(Citas de Moon in a dewdrop, edición de Kazuaki Tanahashi)

Cuando la rueda del dharma gira se destruyen las impurezas e imperfecciones y a la luz de la verdad vemos el cuerpo del hombre, depurado, como en realidad es: el universo entero, resplandeciente dharma. Hacer el cuerpo como el universo es una forma alternativa de la metáfora central utilizada en todas las filosofías orientales de "hacer la mente como el cielo" (o como el espacio). Lo cual es otra forma de decir que la naturaleza esencial de la mente es la vacuidad, la unión del espacio y la luz, de la misma manera que el cielo azul es la unión de la luz del Sol con el espacio.

El maestro Pai Chang, quien fuera maestro del maestro zen Huang-Po, dijo que si haces tu mente como el espacio tu práctica será exitosa. Esta es realmente la única práctica, el único yoga -haz tu mente como el espacio-. El espacio lo contiene todo. Todos los llamados objetos aparecen en el espacio, sin embargo no dejan marcas en el espacio. Estamos hablando aquí del espacio absoluto, no del espacio de la física moderna. Es justamente esa clara no-cosa en la que todo aparece, como la superficie de un espejo en la que aparecen todos los reflejos, y al ver el espejo nunca ves la superficie, sólo las imágenes. ¿Y cómo es que las cosas son diferentes que este espacio, y cómo es que la superficie del espejo es otra que las imágenes que ves en ella? Es sólo eso. ¿Descubrir esto es el final del yoga? Puede que sea el final del yoga, pero es el principio del arte de vivir.

(Tomado de Diamond Sutra Zen)
Fuente: pijamasurf.com

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