Negación o ignorancia voluntaria


La negación es muy común en situaciones de adicción o conflicto. Aunque esta ignorancia voluntaria proporciona tranquilidad mental momentánea, con el tiempo puede llegar a ser altamente destructiva.

El psicoanálisis sugiere que todos usamos algunas estrategias inconscientes para mantener nuestra cordura. Estas estrategias se llaman mecanismos de defensa. Uno de ellos es la negación o la ignorancia voluntaria. Aunque esta estrategia puede llevar a una paz temporal, puede traer muchos problemas a largo plazo.

Como su nombre lo indica, la negación es el acto de invalidar información que podría ser desagradable o que usted no quiere reconocer. Todo esto sucede inconscientemente. La ignorancia deliberada es inapropiada, sobre todo porque no permite que las personas desarrollen mecanismos de afrontamiento.

"Por lo tanto, el tema de una imagen o pensamiento reprimido puede abrirse camino en la conciencia a condición de que sea negado. La negación es una forma de tener en cuenta lo que está reprimido ".
-Sigmund Freud-

A través de la negación, una persona ignora algo que le molesta. Ese algo puede implicar insatisfacción o conflicto con ellos mismos o con los demás. Así, las personas que son adictas tienden a negar su problema. Podríamos decir que la ignorancia voluntaria es el mismo mecanismo de defensa que utiliza un avestruz que pone su cabeza en el suelo.

Manifestaciones de negación

La negación se manifiesta a través de pensamientos, actos y palabras. Por ejemplo, una persona que sale de una habitación cuando ve a alguien que no quiere ver, como un ex.

Otra situación muy común en la que se manifiesta la ignorancia voluntaria es durante una situación extremadamente dolorosa. Cuando una persona que te importa profundamente muere, puedes fantasear que volverá a la vida o que se comunicará contigo desde el más allá. En otras palabras, puedes creer que esta persona no se ha ido por completo.

Algo similar ocurre con las enfermedades fatales. A veces, la persona enferma puede creer que ha sido mal diagnosticada. Por ejemplo, pueden insistir en que los resultados de las pruebas son incorrectos o creer que existe una cura para una enfermedad incurable.

La negación a través de las palabras se manifiesta en la forma gramatical de dobles negativos. Cuando algo se niega dos veces, en realidad se está afirmando. Por ejemplo, alguien le pregunta a otra persona si tomaron dinero que no era suyo. Entonces ellos responden: “No, en absoluto. No fui yo quien tomó el dinero ". La primera parte de la frase niega la segunda.

Ignorancia voluntaria

Nadie trata de ignorar la realidad por el simple hecho de hacerlo. Este mecanismo de defensa se pone en marcha porque reconocer una realidad determinada implica cambios. Cuestiona los fundamentos de quién eres, la imagen que tienes de ti mismo o incluso tu lugar en la sociedad.

La ignorancia voluntaria lo protege de esa profunda inestabilidad que proviene de admitir una verdad específica. En particular, podemos observar esto en temas tabú, como el abuso infantil. Muchas veces, una familia se niega a creer que un tío, un primo, etc. abusen sexualmente de un niño que habla mal de él. Es decir, porque reconocerlo implicaría grandes rupturas familiares y eventuales acciones legales.

La ignorancia voluntaria ayuda a hacer la realidad más tolerable para que tu vida no se desmorone. Sin embargo, la negación nunca es completamente exitosa; se cubre pero no se elimina.

Los efectos de la negación

El principal problema con la negación es que no permite que las personas realicen los cambios necesarios cuando se enfrentan a realidades problemáticas. En otras palabras, sus problemas seguirán existiendo, ya sea que los vea o no. A menudo, esa falta de voluntad para solucionarlos solo los empeorará. Pronto, se volverán más desconfiables.

La negación nunca logra su objetivo. Porque, tarde o temprano, la realidad se impone sobre tus deseos. Algunas veces que la realidad es lo suficientemente grave como para causar estragos en la vida de una o más personas. En casos extremos, incluso puede convertirse en el punto de partida de un trastorno mental grave.

Aceptar una realidad amarga o dolorosa nunca es fácil. Es normal que necesites algo de tiempo para poder aceptar las cosas. Además, muchas veces también necesitarás superar algunas resistencias. También necesitarás confiar en tus propias habilidades para hacerlo. Si logras aceptar las cosas que tienes delante, descubrirás que las situaciones difíciles son oportunidades para crecer.




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